GRANADA: BICICLETA VS TRANSPORTE PÚBLICO

La forma en la que elegimos movernos por la ciudad tiene una serie de impactos sobre el medio ambiente, la salud y la calidad de vida, que nos suelen pasar desapercibidos.

Cuando se tiene la posibilidad de vivir en una gran ciudad, las opciones para moverse por ella son muy diferentes, cada cual con sus propios aspectos a tener en cuenta a la hora de utilizarlos.

En el caso que nos ocupa, Granada, dispone de: coches particulares, autobuses, taxis, tranvías, bicicletas o ir por nuestro propio pie.

Ir a pie sólo es una opción viable, si el lugar de trabajo, universidad, colegio, etc, está a una distancia próxima al domicilio, lo que no siempre ocurre.

El debate de la movilidad siempre tiene por objeto a los usuarios de las bicicletas y a los usuarios del resto de transportes.

Capitales europeas han cerrado sus calles a determinados vehículos de motor, convirtiéndolas en peatonales o para uso de ciclistas, favoreciendo un tipo de modelo sostenible.

El uso del transporte público, aunque menos contamínate que el coche, sigue teniendo serias lagunas, como la falta de poder subir la bici o un animal de compañía al mismo.

– La contaminación del transporte público sigue siendo relevante, especialmente cuando se tratan de los vehículos pertenecientes a flotas más antiguas cuyas emisiones son exageradas. Sin olvidar, los estridentes ruidos que emiten y causan perturbaciones entre la población.

– También, cuentan con el impedimento de abordar el transporte a determinadas horas donde la afluencia de gente es mayor, provocando pérdidas de tiempo en nuestro horario diario.

– El precio del billete o el abono transporte se convierte en otro dato negativo al convertirse en objeto de fluctuaciones de precios. Se da la casualidad de que los precios suben cada año al comienzo de la época escolar y universitaria, y luego no bajan al mismo ritmo. Si es que lo hacen.

Usando la bicicleta muchos de esto problemas se evitan o se reducen de forma muy significativa.

– Los humos contaminantes que emiten son nulos y la perturbación acústica en las calles es inexistente.

– En la bici, se puede portar a un animal de compañía (si sus dimensiones lo permiten) o puede acompañar durante el trayecto, sin ningún tipo de impedimento.

– Los atascos y embotellamientos no afectan a los ciclistas al contar con sus propios carriles bicis y al estar dotados de una mayor fluidez y maniobrabilidad en las situaciones más exigentes.

– Los problemas de llegar tarde o perder el transporte a una hora determinada se evitan al disponer de un vehículo a la entera disposición del usuario. Se evitan colas, horas de espera, perder turnos o incompatibilidades horarias.

– El ahorro económico es otro factor muy a tener en cuenta a la hora de elegir la bici como medio de transporte. En la ciudad, se disponen de varias ofertas de diferentes tiendas para alquilar una bicicleta, en caso de no tener una propia o capacidad para comprar una. Aún así, invertir en la compra de este medio de transporte, es una inversión que se amortizará sola a los pocos meses.

Al margen de todo esto, montar en bici por Granada tiene otro aspecto muy positivo del que otras ciudades carecen: el clima.

Otras regiones, imposibilitan el uso de la bici por su compleja climatología con lluvias y vientos fuertes, pero esta ciudad, cuenta con un clima estable y agradable durante casi todo el año, que anima a montar en bici y disfrutar de sus rutas alternativas alejadas del ruido y la contaminación